Es un fenómeno frecuente en nuestra carrera el que se naturalice el modo en que se imparte. La metodología, los ramos y la orientación dejan de ser discutidos, y pasan a ser considerados como la única manera de hacer sociología. Es cierto que se han levantado muchas voces de queja a través de la historia de la carrera señalando sus falencias, pero de soluciones poco se ha avanzado. Tal vez un cambio de perspectiva ayude:
¿Qué sociología se enseña hoy en Chile? ¿Qué diferencias hay entre lo que estudiamos y cómo lo estudiamos aquí en la carrera con lo que viven los compañeros de otras universidades?
¿Cuánta conciencia tenemos de qué es nuestra disciplina, cómo debiera enseñarse, en qué podemos trabajar y si podemos cumplir o no las aspiraciones por las que comenzamos a estudiarla?







